Brujas migrantes
Brujas Migrantes es un grupo feminista formado por mujeres latinoamericanas asentadas en Madrid, muchas de ellas empleadas en el sector de trabajo doméstico y de cuidados.

Brujas Migrantes es un grupo feminista formado por mujeres latinoamericanas asentadas en Madrid, muchas de ellas están empleadas en el sector de trabajo doméstico y de cuidados. En 2018 han continuado ofreciendo sus letanías, pequeñas representaciones teatrales para hacer reír y reflexionar. Han participado activamente en la Red de Mujeres Latinoamericanas y de El Caribe y en el Grupo Turín, en talleres sobre empleo de hogar. Además, han dado charlas en espacios como la Universidad Carlos III. Las Brujas han mostrado públicamente su apoyo a defensoras de derechos humanos de la región latinoamericana, reclamando su defensa y su protección, siendo particularmente activas en numerosas acciones contra la crisis política en Nicaragua.

En 2018 se ha consolidado La Comala, una cooperativa de autoempleo que surgió de las Brujas Migrantes. Nuestra donación económica ha servido para el sostenimiento general del colectivo.

El origen y activismo de Brujas Migrantes en Madrid

El colectivo Brujas Migrantes nació de la necesidad de crear un espacio seguro de autoorganización, sanación y resistencia para las mujeres que cruzan el océano buscando un futuro, pero que a menudo se topan con las barreras de la Ley de Extranjería y la precariedad laboral en España. A través del arte popular, el teatro de calle y el uso político de la risa, este grupo ha logrado visibilizar realidades que la sociedad madrileña muchas veces prefiere ignorar. Sus conocidas “letanías” no son solo representaciones lúdicas; constituyen una poderosa herramienta de denuncia contra el racismo institucional, el machismo y la deshumanización que sufren las trabajadoras migradas.

La interseccionalidad es el eje central de su propuesta política. Ser mujer, migrante y trabajadora del hogar en el contexto europeo implica enfrentar múltiples capas de opresión de manera simultánea. Por ello, Brujas Migrantes no solo trabaja a nivel interno en el apoyo mutuo, sino que teje alianzas estratégicas con plataformas fundamentales como la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe y el Grupo Turín, impulsando activamente la ratificación y el cumplimiento real del Convenio 189 de la OIT en el Estado español.

La incidencia política y educativa de Brujas Migrantes

La labor de este colectivo trasciende las calles y llega a las aulas universitarias e instituciones académicas. Espacios como la Universidad Carlos III de Madrid han sido testigos de sus ponencias, donde trasladan el conocimiento situado y las vivencias del empleo de hogar al debate sociológico y jurídico formal. Con estas intervenciones, logran que las futuras generaciones de profesionales comprendan la urgencia de reestructurar el sistema de cuidados desde una perspectiva de derechos humanos y justicia social.

Además, su compromiso con la justicia no se limita a las fronteras del país de acogida. La memoria y el vínculo con sus territorios de origen permanecen intactos. Ante las crisis sociopolíticas que han sacudido a la región latinoamericana —y de manera muy dolorosa a Nicaragua—, las integrantes de este grupo han levantado la voz de forma constante. Han denunciado la persecución de activistas y la vulneración de derechos fundamentales, consolidándose como un faro de solidaridad transnacional y un ejemplo de resistencia feminista sin fronteras.

De Brujas Migrantes a La Comala: Economía social y solidaria

Uno de los hitos más inspiradores de este proceso organizativo ha sido la transición hacia soluciones tangibles para la autonomía financiera de sus integrantes. De la matriz comunitaria de Brujas Migrantes emergió La Comala, una cooperativa de autoempleo orientada a dignificar el trabajo de cuidados y de servicios domésticos bajo los principios de la economía social y solidaria.

Las cooperativas impulsadas por mujeres migradas representan una alternativa directa al mercado laboral tradicional, que históricamente ha explotado su mano de obra mediante la informalidad y la falta de garantías. Al organizarse de manera cooperativa, las trabajadoras asumen el control de sus condiciones laborales, establecen salarios justos, horarios dignos y eliminan la intermediación abusiva. La Comala demuestra de manera práctica que el empleo de hogar puede y debe gestionarse desde el respeto mutuo, la democracia interna y la corresponsabilidad.

El apoyo de Calala a colectivos como Brujas Migrantes

Desde Calala Fondo de Mujeres entendemos que las transformaciones sociales sostenibles solo son posibles cuando se financia directamente a la base de los movimientos. El sostenimiento económico de organizaciones autogestionadas es crucial, ya que los fondos flexibles les permiten cubrir desde necesidades operativas básicas hasta procesos de formación y fortalecimiento institucional.

Si quieres conocer más sobre las iniciativas que respaldamos en materia de derechos de las trabajadoras de hogar y justicia migratoria, te invitamos a explorar nuestra sección de ayuda. Apoyar la resiliencia de las comunidades organizadas de mujeres migrantes no es un acto de caridad, sino una inversión de futuro para lograr una sociedad verdaderamente equitativa, antirracista y feminista.

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