Violencia machista digital: qué es, tipos y cómo protegerte

violencia machista digital - Calala Fondo de Mujeres
Descubre qué es la violencia machista digital, sus tipos más comunes, el marco legal en España y Europa, y cómo protegerte si la estás viviendo. Guía completa con recursos de ayuda.

Internet forma parte de la vida cotidiana, del activismo y del trabajo de miles de mujeres y personas LBTIQ+. Pero ese mismo espacio digital reproduce las mismas desigualdades y violencias que existen fuera de la pantalla. La violencia machista digital es una extensión de la violencia de género hacia el entorno online, y cada vez son más las mujeres, activistas, periodistas y defensoras de derechos humanos que la sufren.

No hablamos de un problema menor o anecdótico: para muchas activistas, periodistas y mujeres con presencia pública, la violencia digital ha llegado a condicionar qué dicen, cuándo lo dicen y si se atreven a seguir ocupando espacios online. En esta guía te explicamos qué es, qué tipos existen, qué tan extendida está, qué dice la ley en España y en Europa, cómo protegerte y dónde pedir ayuda si ya la estás viviendo.

¿Qué es la violencia machista digital?

La violencia machista digital es toda forma de violencia de género que se ejerce a través de internet, las redes sociales, aplicaciones de mensajería o cualquier tecnología digital, con el objetivo de intimidar, controlar, humillar, silenciar o dañar a una mujer o persona LBTIQ+ por el hecho de serlo. No es un fenómeno nuevo ni aislado: es la misma violencia machista que conocemos fuera de la pantalla, adaptada y amplificada por las herramientas digitales.

Es importante diferenciarla del acoso online genérico. El estudio que impulsó Calala Fondo de Mujeres en 2020 sobre las violencias machistas en línea hacia activistas ya señalaba que estas agresiones se dirigen de forma desproporcionada a mujeres que ocupan espacios públicos, cuestionan roles de género o defienden derechos: activistas, periodistas, políticas y comunicadoras. No es “solo” acoso: tiene un componente estructural de género.

Tipos de violencia machista digital

La violencia machista digital no tiene una única forma. Estas son las manifestaciones más frecuentes:

Ciberacoso machista

Insultos, amenazas o comentarios degradantes repetidos hacia una mujer por redes sociales o mensajería, generalmente motivados por su género, su activismo o su presencia pública. A menudo no viene de una sola persona, sino de ataques coordinados de muchas cuentas a la vez, lo que lo hace especialmente difícil de gestionar y denunciar.

Difusión no consentida de imágenes íntimas

Compartir fotos o vídeos íntimos sin consentimiento, muchas veces como forma de castigo tras una ruptura (lo que popularmente se conoce como “porn revenge”). Es una de las cuatro conductas que la nueva normativa europea tipifica de forma explícita como violencia digital de género, y también una de las más dañinas por su rapidez de difusión y dificultad de retirada total de internet.

Ciberacecho (stalking digital)

Vigilancia y seguimiento constante a través de redes sociales, geolocalización o aplicaciones espía, muchas veces vinculado a violencia de control en la pareja o expareja. Puede incluir revisar el móvil sin permiso, exigir acceso a contraseñas o instalar aplicaciones de rastreo sin conocimiento de la víctima.

Discurso de odio misógino

Contenido que deshumaniza, ridiculiza o incita a la violencia contra las mujeres como colectivo, muy presente en comentarios masivos coordinados contra activistas o figuras públicas feministas. Suele intensificarse en fechas señaladas, como el 8M, o tras publicaciones sobre temas considerados “polémicos” como el aborto o la violencia machista.

Control mediante aplicaciones

Uso de apps de rastreo, acceso no autorizado a cuentas o dispositivos, o exigencia de compartir contraseñas y ubicación como forma de control dentro de una relación. Es una de las formas más silenciosas de violencia digital, porque a menudo se presenta como “preocupación” o “confianza” dentro de la pareja.

Sextorsión

Amenaza de difundir imágenes o información íntima si la víctima no accede a un chantaje, ya sea económico, sexual o de otro tipo. Puede combinarse con perfiles falsos o suplantación de identidad para ganarse la confianza de la víctima previamente.

Suplantación de identidad y contenido generado con IA

La creación de perfiles falsos o de imágenes y vídeos manipulados con inteligencia artificial (deepfakes) es un riesgo emergente que ya preocupa a instituciones como el Ministerio de Igualdad, por su capacidad de generar contenido falso pero muy realista con fines de humillación o extorsión.

Cada uno de estos tipos merece una guía propia con más detalle — iremos ampliando esta sección con enlaces a artículos específicos a medida que los publiquemos.

¿Qué tan extendida está esta violencia?

Aunque todavía faltan estadísticas oficiales completas y homogéneas sobre violencia digital de género, los datos disponibles muestran un problema muy extendido. En la investigación coordinada por Calala en 2020, con la participación de activistas feministas del Estado español, más del 80% de las participantes declaró haberse visto afectada por alguna forma de violencia digital.

Más recientemente, el Ministerio de Igualdad publicó un estudio centrado en la violencia digital contra mujeres, niñas y adolescentes, que señala la falta de un concepto jurídico único de “violencia digital” como una de las principales barreras para combatirla, y advierte del papel creciente de la inteligencia artificial (deepfakes, suplantación de identidad) como nuevo riesgo.

La respuesta legal a la violencia machista digital ha avanzado especialmente rápido en los últimos dos años:

  • Pacto de Estado contra la violencia de género: su última actualización amplía las medidas de 290 a 461, incorporando explícitamente la violencia económica, la vicaria y la digital como formas de violencia machista a abordar.
  • Directiva europea 2024/1385: en vigor desde mayo de 2024, es la primera norma que tipifica expresamente cuatro formas de ciberviolencia misógina: la difusión no consentida de imágenes íntimas, el ciberacoso, el ciberacecho y el discurso de odio misógino. Los estados de la UE, incluida España, deben adaptar su código penal antes de junio de 2027.
  • Reglamento de Servicios Digitales (DSA): obliga a las grandes plataformas a evaluar y mitigar riesgos de contenido ilícito y a ofrecer canales de denuncia accesibles.
  • Primera ley autonómica española: Galicia se convirtió en 2026 en la primera comunidad autónoma en aprobar una ley específica contra la violencia digital, que incluye un servicio público y gratuito de borrado de huella digital para víctimas de acoso online.

Para información oficial y actualizada, el portal de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género centraliza recursos, estadísticas y el servicio telefónico 016, gratuito, confidencial y disponible las 24 horas.

Consecuencias de la violencia machista digital

Aunque ocurra “en pantalla”, el daño es real y se extiende a la vida offline de quien la sufre:

  • Autocensura y abandono de espacios digitales: muchas mujeres dejan de publicar, cierran perfiles o se retiran de debates públicos para evitar nuevos ataques.
  • Impacto emocional: ansiedad, miedo constante, hipervigilancia y aislamiento son reacciones habituales, especialmente cuando el acoso es sostenido en el tiempo.
  • Impacto profesional y económico: para periodistas, creadoras de contenido o activistas cuyo trabajo depende de su presencia online, la violencia digital puede traducirse directamente en pérdida de ingresos u oportunidades.
  • Efecto silenciador colectivo: cuando una voz se retira por miedo, no solo pierde ella: se debilita la representación de todo un colectivo en el debate público.

El impacto en activistas y defensoras de derechos humanos

La violencia machista digital golpea con especial fuerza a quienes tienen voz pública: activistas, periodistas, defensoras de derechos humanos y mujeres racializadas o migrantes que alzan la voz. Activistas como Lucia Mbomio, Desirée Bela-Lobedde o Helena Maleno han relatado cómo la violencia en redes busca expulsarlas de los espacios digitales, convirtiendo internet en un lugar cada vez menos libre para quienes defienden derechos.

El efecto no es solo individual: cuando una activista se autocensura o abandona una red social por miedo, se pierde también la voz colectiva que representa. Por eso proteger a las defensoras en el espacio digital es también proteger la libertad de expresión y el propio movimiento feminista.

Cómo protegerte: seguridad digital feminista

La seguridad digital no elimina la violencia machista —esa es una responsabilidad colectiva e institucional—, pero sí puede reducir el riesgo y darte más control. Algunas medidas básicas:

  • Activa la verificación en dos pasos en todas tus cuentas y revisa la configuración de privacidad de tus redes sociales.
  • Separa, si puedes, tu identidad personal de tu identidad activista o profesional en redes.
  • Guarda evidencia de cualquier ataque (capturas de pantalla con fecha, enlaces, nombres de usuario) antes de bloquear o denunciar.
  • Revisa periódicamente si tienes aplicaciones desconocidas instaladas en tu móvil, especialmente si sospechas de control por parte de una pareja o expareja.
  • Usa herramientas de comunicación cifrada para conversaciones sensibles.
  • Revisa qué información personal (dirección, rutina, ubicación en tiempo real) es visible públicamente en tus perfiles y elimina lo que no necesites compartir.
  • Si formas parte de un colectivo o organización, define de antemano un protocolo básico: quién modera las redes, cómo se documentan los ataques y a quién se avisa si la situación escala.

Para profundizar, la Oficina de Seguridad del Internauta de INCIBE ofrece guías gratuitas de seguridad para distintos dispositivos y redes sociales, y la guía de la Organización de los Estados Americanos incluye un manual práctico de autoprotección específico para violencia de género en línea. Desde Calala también hemos impulsado formaciones sobre cuidados digitales y autodefensa en el activismo junto con Técnicas Rudas y Ciberfemlab.

Qué hacer si ya estás sufriendo violencia digital

Si estás viviendo una situación de violencia machista digital, estos son los primeros pasos:

  1. Guarda las pruebas antes de bloquear o eliminar cualquier contenido: capturas, fechas, enlaces.
  2. Denuncia el contenido en la propia plataforma (la mayoría de redes sociales tienen canales específicos para acoso o contenido íntimo no consentido).
  3. Llama al 016, el servicio gratuito y confidencial de información y asesoramiento jurídico en violencia de género, disponible en todo el territorio español.
  4. Busca acompañamiento en organizaciones especializadas, que pueden ofrecerte apoyo legal, psicológico o técnico.

Si eres activista o formas parte de un colectivo feminista en España que está enfrentando acoso o criminalización por su activismo, Calala cuenta con la convocatoria Activismo Seguro, que ofrece apoyo económico para gastos legales, asesoría en seguridad y campañas de respaldo.

Recursos y organizaciones de apoyo

Ninguna organización enfrenta sola este problema. Este pilar se apoya en la investigación colectiva de varios equipos que llevan años documentando la violencia digital de género en el Estado español, entre ellas Komons, Hybridas, Donestech, Antígona, Pikara Magazine y Front Line Defenders, con quienes Calala coordinó su propio estudio en 2020. Puedes consultar el resumen de esa investigación en nuestro blog.

Qué hace Calala frente a la violencia machista digital

Desde Calala Fondo de Mujeres llevamos años apoyando a activistas, colectivos y organizaciones feministas que enfrentan violencia machista digital como parte de su activismo: financiando su protección a través del programa Activismo Seguro, impulsando investigación propia sobre el fenómeno y formando a activistas en seguridad digital feminista.

Si representas a una organización o colectivo que necesita apoyo frente a este tipo de violencia, puedes conocer cómo solicitar apoyo de Calala. Y si quieres contribuir a que este trabajo siga siendo posible, tu donación ayuda directamente a sostenerlo.

Tu apoyo protege a activistas que defienden derechos también en el espacio digital.

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Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre ciberacoso y violencia machista digital?

El ciberacoso es un término general que puede afectar a cualquier persona. La violencia machista digital es un tipo específico de ciberacoso motivado por el género de la víctima, y suele estar dirigida de forma desproporcionada a mujeres que ocupan espacios públicos o cuestionan roles de género.

¿Es delito la violencia machista digital en España?

Varias de sus formas ya son delito en el Código Penal español (como la difusión no consentida de imágenes íntimas). Además, la Directiva europea 2024/1385 obliga a España a tipificar explícitamente cuatro formas de ciberviolencia misógina antes de junio de 2027.

¿Dónde puedo pedir ayuda si sufro violencia digital de género?

Puedes llamar al 016, el servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del Ministerio de Igualdad, o contactar con organizaciones especializadas en violencia de género de tu zona.

¿Qué es la sextorsión?

Es una forma de chantaje en la que alguien amenaza con difundir imágenes o información íntima de una persona si esta no accede a determinadas exigencias, ya sean económicas, sexuales o de otro tipo.

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