Activistas, lideresas comunitarias, mujeres migrantes organizadas, defensoras indígenas y del territorio: todas ellas forman parte de un mismo movimiento, el de las defensoras de derechos humanos. Su trabajo sostiene avances de derechos que de otro modo no existirían, pero también las expone a riesgos específicos por el hecho de ser mujeres. En esta guía explicamos qué son, qué riesgos enfrentan, qué mecanismos de protección existen, y el trabajo que hace Calala con ellas en España y Centroamérica.
¿Qué son las defensoras de derechos humanos?
Quiénes son: no hay un perfil único
Los riesgos que enfrentan por ser mujeres
El riesgo se multiplica: interseccionalidad
La magnitud del problema, en datos
Mecanismos de protección
Defensoras migrantes: el Programa Justicia Migrante
El trabajo de Calala
Preguntas frecuentes
¿Qué son las defensoras de derechos humanos?
Las defensoras de derechos humanos son personas que, individual o colectivamente, actúan de forma pacífica para promover o proteger derechos humanos y libertades fundamentales. El concepto está reconocido en el derecho internacional desde 1998, cuando la Declaración de la ONU sobre Defensores de Derechos Humanos estableció el deber de los Estados de protegerlas frente a la violencia y las represalias derivadas de su trabajo. Puedes profundizar en la definición completa y su marco legal en nuestra guía sobre qué es una defensora de derechos humanos.
Quiénes son: no hay un perfil único
Activistas feministas, periodistas, abogadas comunitarias, lideresas indígenas, mujeres migrantes organizadas, defensoras del territorio y el medioambiente: todas pueden ser defensoras de derechos humanos, sin necesidad de pertenecer a una organización formal ni tener una trayectoria activista extensa. Lo que las une es la acción pacífica en defensa de derechos, no un perfil profesional concreto.
Los riesgos que enfrentan por ser mujeres
Desde 2013, la ONU reconoce formalmente que las defensoras de derechos humanos enfrentan riesgos distintos a los de sus compañeros varones: campañas de desprestigio con carga sexual, amenazas contra su familia, violencia digital especialmente intensa, y en muchos casos discriminación adicional si son mujeres racializadas, indígenas o migrantes. Cubrimos en profundidad el componente digital de esta violencia en nuestra guía sobre violencia digital contra defensoras de derechos humanos.
El riesgo se multiplica: interseccionalidad
No todas las defensoras de derechos humanos enfrentan el mismo nivel de riesgo. Las mujeres indígenas, afrodescendientes, migrantes o del colectivo LBTIQ+ suman a la violencia por ser defensoras otros factores de discriminación estructural: racismo institucional, disputas territoriales, xenofobia o precariedad legal por su situación migratoria. Esta acumulación de riesgos exige que la protección a defensoras no sea genérica, sino que tenga en cuenta estas particularidades específicas de cada colectivo.
La magnitud del problema, en datos
Mecanismos de protección
La protección a defensoras combina varios niveles:
- Medidas legales: asilo, medidas cautelares de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y en algunos casos reubicación temporal fuera de su país.
- Acompañamiento físico: organizaciones como PBI ofrecen presencia internacional disuasoria junto a defensoras en riesgo alto, una estrategia que ha demostrado reducir ataques en varios países de Centroamérica.
- Seguridad digital: formación y herramientas específicas frente al acoso y la vigilancia online.
- Redes de apoyo mutuo: el acompañamiento entre defensoras, muchas veces informal, es uno de los recursos de protección más valorados según sus propios testimonios.
Organizaciones como Peace Brigades International (PBI), Front Line Defenders e IM-Defensoras trabajan específicamente en este ámbito, con un enfoque que combina seguridad física, digital y bienestar emocional bajo lo que IM-Defensoras llama “Protección Integral Feminista”.
Defensoras migrantes: el Programa Justicia Migrante
Muchas mujeres migrantes organizadas en España son, en la práctica, defensoras de derechos humanos: luchan contra el racismo institucional, acompañan a otras mujeres en situación de violencia machista, y sostienen redes de apoyo mutuo pese a enfrentar además la vulnerabilidad de su situación migratoria. Calala creó en 2012 el Programa Justicia Migrante para apoyar específicamente a estos colectivos, articulados en la Red MigraRebeldía.
El trabajo de Calala con defensoras
Calala apoya a defensoras de derechos humanos tanto en España como en Centroamérica: en España, a través del Programa Justicia Migrante y de la convocatoria Activismo Seguro; en Centroamérica, financiando directamente a colectivos de mujeres indígenas, afrodescendientes y defensoras del territorio. Calala también ha colaborado con IM-Defensoras y Front Line Defenders en encuentros internacionales de protección a defensoras.
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Preguntas frecuentes
¿Una mujer migrante organizada es una defensora de derechos humanos?
Sí, si actúa de forma pacífica para defender derechos, propios o de otras personas. Muchas mujeres migrantes organizadas en redes como MigraRebeldía encajan plenamente en la definición internacional de defensora de derechos humanos.
¿Qué diferencia hay entre una defensora de derechos humanos y una activista feminista?
Se solapan mucho, pero no son idénticas: una defensora de derechos humanos puede trabajar en cualquier ámbito de derechos (territorio, migración, derechos laborales), no necesariamente desde un marco feminista explícito, aunque en la práctica ambos conceptos conviven con frecuencia en las mismas personas y organizaciones.
¿Dónde puede acudir una defensora que necesita protección?
Organizaciones como Front Line Defenders, PBI o IM-Defensoras (esta última especializada en Mesoamérica) ofrecen acompañamiento internacional. En España, Calala cuenta con la convocatoria Activismo Seguro para activistas y colectivos feministas.