Las mujeres que defienden derechos humanos —activistas, lideresas comunitarias, periodistas, abogadas— no sufren el mismo acoso online que cualquier otra persona con presencia pública. La violencia digital contra defensoras de derechos humanos tiene un patrón propio: es más intensa, más sexualizada y a menudo está coordinada con el objetivo explícito de frenar su trabajo. Te explicamos por qué ocurre esto, qué dice el marco internacional al respecto y qué redes de protección existen.
Este artículo forma parte de nuestra guía completa sobre violencia machista digital.
¿Por qué las defensoras son un objetivo específico de la violencia digital?
Cuestionar el poder —machista, estatal, empresarial o territorial— convierte a las defensoras de derechos humanos en un objetivo concreto. A diferencia del acoso online genérico, aquí el ataque busca un fin muy claro: desacreditar su trabajo, agotarlas emocionalmente o forzarlas a abandonar su activismo. Y, precisamente por ser mujeres, el ataque casi siempre incorpora un componente sexual o de género que sus compañeros varones defensores rara vez sufren de la misma manera.
Formas de violencia digital contra defensoras de derechos humanos
- Campañas coordinadas de desprestigio: oleadas de cuentas, muchas veces creadas para la ocasión, repitiendo el mismo mensaje difamatorio al mismo tiempo.
- Sexualización del ataque: comentarios sobre su cuerpo, amenazas de violencia sexual o difusión de contenido íntimo, real o falso, para humillarlas públicamente.
- Doxxing: publicación de su dirección, rutina o datos de familiares para generar miedo e inseguridad.
- Litigios y denuncias como forma de acoso (SLAPP): querellas sin fundamento sólido que buscan agotar sus recursos económicos y emocionales, a menudo combinadas con campañas de acoso en redes en paralelo.
- Vigilancia digital por parte de actores estatales o privados interesados en frenar su trabajo.
La magnitud del problema, en datos
El riesgo interseccional
No todas las defensoras enfrentan el mismo nivel de riesgo. Las mujeres indígenas, afrodescendientes y de zonas rurales suman a la violencia digital contra defensoras de derechos humanos otros factores: discriminación estructural, disputas territoriales y menor acceso a infraestructuras digitales seguras. Esta intersección de violencias está reconocida por marcos como la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer) y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Marco internacional de protección
- Recomendación General n.º 1 de GREVIO (2021): del Consejo de Europa, sobre la dimensión digital de la violencia contra las mujeres.
- Resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la protección de las defensoras de derechos humanos, desarrollada junto con IM-Defensoras y ONU Mujeres.
- Ley Modelo del MESECVI (Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará), en desarrollo desde 2022, para establecer estándares comunes contra la violencia digital de género en la región.
- Ley Olimpia (México): ley pionera nacida de un caso concreto de difusión no consentida de imágenes, que ha inspirado reformas legales en varios países de la región.
Redes y mecanismos de apoyo para defensoras
Ninguna defensora debería enfrentar esto sola. Existen redes especializadas de protección:
- IM-Defensoras (Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos), que trabaja desde 2010 bajo un enfoque de Protección Integral Feminista en El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua.
- Front Line Defenders, organización internacional de protección a personas defensoras de derechos humanos, con quien Calala ha colaborado en encuentros de protección a defensoras.
- ONU Mujeres, que ofrece análisis, cursos y recursos de resiliencia digital para defensoras.
Qué puede hacer un colectivo para proteger a sus defensoras
- No concentrar toda la exposición pública en una sola persona: repartir la voz visible del colectivo reduce el riesgo individual.
- Ofrecer acompañamiento psicosocial, no solo técnico o legal, ante ataques sostenidos.
- Documentar cada ataque desde el principio, igual que ante cualquier ciberacoso machista, para poder acudir a redes de protección con evidencia sólida.
- Aplicar las medidas de seguridad digital para activistas de forma colectiva, no solo individual.
El trabajo de Calala con defensoras de derechos humanos
Calala Fondo de Mujeres ha colaborado con IM-Defensoras y Front Line Defenders en encuentros internacionales de protección a mujeres defensoras, y financia a través de la convocatoria Activismo Seguro a activistas y colectivos que enfrentan acoso o criminalización por su trabajo, incluida la violencia digital contra defensoras de derechos humanos.
Tu donación sostiene el trabajo de protección a defensoras de derechos humanos.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia esto del ciberacoso genérico?
La violencia digital contra defensoras de derechos humanos suele ser coordinada, más intensa y con un objetivo explícito de frenar su trabajo, además de incorporar casi siempre un componente sexualizado que no sufren sus compañeros varones en la misma medida.
¿Qué es una SLAPP?
Es una demanda o querella estratégica contra la participación pública: una denuncia sin fundamento sólido cuyo objetivo real no es ganar el caso, sino agotar económica y emocionalmente a quien defiende derechos humanos, a menudo en paralelo a una campaña de acoso en redes.
¿A quién puede acudir una defensora en Centroamérica que sufre esta violencia?
IM-Defensoras trabaja específicamente en El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua bajo un modelo de Protección Integral Feminista, y Front Line Defenders ofrece apoyo internacional a personas defensoras en riesgo.