Las organizaciones de mujeres y feministas sostienen servicios esenciales —cuidados, atención a la violencia machista, inserción sociolaboral— con recursos crónicamente insuficientes. La infrafinanciación de organizaciones de mujeres no es una percepción: hay datos que lo confirman. Te explicamos qué dicen las investigaciones de Calala al respecto y por qué ocurre.
Este artículo forma parte de nuestra guía completa sobre autonomía económica de las mujeres.
Qué dicen los datos
Por qué ocurre: barreras estructurales
El coste de no financiarlas
Qué se puede hacer
El papel de Calala
Preguntas frecuentes
Qué dicen los datos sobre la infrafinanciación de organizaciones de mujeres
Puedes consultar el resumen ejecutivo del informe original de 2023 de Calala para profundizar en la metodología y los datos completos.
Por qué ocurre: barreras estructurales
- Falta de criterios de género estructurales en la mayoría de convocatorias públicas y privadas, que evalúan proyectos sin tener en cuenta el impacto diferencial en mujeres.
- Requisitos técnicos y burocráticos excesivos, que penalizan a organizaciones pequeñas con menos estructura administrativa, un perfil habitual entre las organizaciones de mujeres.
- Preferencia por proyectos a corto plazo o asistencialistas, frente a la financiación estructural que permitiría sostener equipos y procesos de transformación social a largo plazo.
- Menor visibilidad y capacidad de negociación frente a grandes organizaciones del tercer sector, mejor posicionadas para acceder a las convocatorias más competitivas.
- Escasa presencia de mujeres en puestos de decisión dentro de las propias entidades financiadoras, lo que influye en qué proyectos se perciben como prioritarios o “de impacto”.
El coste de no financiarlas
La infrafinanciación de organizaciones de mujeres no es un problema abstracto: se traduce en precariedad laboral para sus equipos, infraestructuras insuficientes y menor capacidad de dar respuesta a las personas que atienden. A pesar de ello, estas organizaciones han sido decisivas en avances de derechos concretos en España, como la ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajadoras del hogar y los cuidados, que no habría sido posible sin el trabajo sostenido de asociaciones de trabajadoras del hogar.
Un análisis del estudio de Calala publicado en Corresponsables resume bien la paradoja: existe una oportunidad clara para el sector privado de reforzar su impacto social incorporando criterios de género, pero la mayoría todavía no lo hace de forma estructural, perdiendo así la oportunidad de generar resultados más justos y sostenibles con los mismos recursos que ya destina a acción social.
Qué se puede hacer
- Desde el sector privado: incorporar la perspectiva de género como criterio operativo real en la evaluación de convocatorias, no solo como declaración de principios.
- Desde las instituciones públicas: simplificar requisitos técnicos y ofrecer financiación estructural, no solo por proyecto.
- Desde la ciudadanía: donar directamente a fondos como Fondo Dalia, que redistribuyen recursos específicamente hacia organizaciones de mujeres.
El papel de Calala frente a la infrafinanciación
Calala no solo documenta el problema: financia directamente a organizaciones de mujeres a través de programas como Fondo Dalia, y trabaja con el sector privado e institucional para que la perspectiva de género se convierta en un criterio real, no solo declarativo, en la financiación social en España.
Tu donación ayuda directamente a combatir la infrafinanciación de organizaciones de mujeres.
Preguntas frecuentes
¿Es solo un problema en España?
No, es una tendencia documentada en distintos países, aunque los informes de Calala se centran específicamente en el contexto español. La infrafinanciación de organizaciones de mujeres y feministas es un patrón identificado también a nivel internacional.
¿Qué diferencia hay entre financiación por proyecto y financiación estructural?
La financiación por proyecto cubre una actividad concreta y temporal, mientras que la financiación estructural ayuda a sostener el funcionamiento general de la organización (equipo, infraestructura, continuidad), algo que la mayoría de las convocatorias no contempla.
¿Cómo puede una fundación privada mejorar sus criterios de género?
Incorporando la perspectiva de género como criterio de evaluación explícito en sus convocatorias, no solo como valor declarado, y valorando indicadores como el liderazgo femenino en el equipo solicitante o el impacto diferencial del proyecto en mujeres.